De cero.
Hoy empiezo de cero. Porque tomé una de esas decisiones que no se pueden dejar de tomar, que tarde o temprano, tomamos, o nos pasan la factura.
Esas decisiones que nos rompen el corazón, pero que evitan que nos rompamos nosotros. Esas decisiones que se toman con los güevos en la mano, el corazón atravesado en la garganta y los ojos desviados, para que no se vean aguados.
Son esas decisiones con las que hacemos tabla rasa, no más, esas decisiones que no permiten mirar atrás, no por un trecho. Porque si no, volveríamos sobre nuestros pasos. Son decisiones de borrar, borrar el pasado, de olvidar todo lo que fue o lo que pudo ser.
Son decisiones para empezar de cero. Levantarse y simplemente, desayunar. Acostarse y simplemente, cerrar los ojos y dormir.
Hay que empezar de cero, como si no pudiera decir "mejor no", "lo pensé mejor". De cero, sólo para adelante.
De cero.
Como si nadie leyera esto, como si esto hubiera sido guardado en hojas sueltas en un cajón oscuro, como si esto siguiera siendo esa oscura idea en mi cabeza. Yo, Gabo, sin más.
lunes, 14 de diciembre de 2009
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