Como si nadie leyera esto, como si esto hubiera sido guardado en hojas sueltas en un cajón oscuro, como si esto siguiera siendo esa oscura idea en mi cabeza. Yo, Gabo, sin más.

jueves, 1 de octubre de 2009

Más que ilusión, menos que recuerdo

Siempre queda la ilusión de que esas conversaciones profundas y emotivas, esas conversaciones de cinco horas en la madrugada, de que las miradas furtivas, sugestivas, misteriosas, de que los besos un poquito corridos, de que los abrazos un poco demasiado efusivos y de que las manos que se cruzan sin que nadie sepa porque sean más que zancadillas de nuestra percepción, que sean más que un yo creí, queda la ilusión de que un día dejen de ser amor mutilado, reprimido, oculto o perdido para llegar a ser amor, a secas.

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