No fue bonito. Le rompió el corazón, a Ella. Quedó con dos mitades separadas y cada una por su lado batía a un ritmo diferente. Una deseaba perdonarlo, tratar de lidiar con esos errores, con esa verdad terrible. Otra simplemente deseaba venganza, deseaba hacerlo sufrir hasta que el sintiera lo que Ella había sentido esa noche. Y en esos segundos eternos que cambian todas las historias Ella tomó su decisión, "-Adiós - dijo - No volvás a llamar."
Sin embargo el se rehusó a aceptar su destino y volvió a llamar, pero su suerte estaba hechada.
Como si nadie leyera esto, como si esto hubiera sido guardado en hojas sueltas en un cajón oscuro, como si esto siguiera siendo esa oscura idea en mi cabeza. Yo, Gabo, sin más.
domingo, 3 de junio de 2007
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