Como si nadie leyera esto, como si esto hubiera sido guardado en hojas sueltas en un cajón oscuro, como si esto siguiera siendo esa oscura idea en mi cabeza. Yo, Gabo, sin más.

jueves, 8 de octubre de 2009

La esperanza se muere

Nadie es tan tonto para perder la esperanza. La esperanza se muere. Se mata, se suicida, desaparece en accidentes poco claros, pero no se pierde.

Se muere cuando la dejamos morir poquito a poco, cuando no luchamos por que siga existiendo. Por seguir teniendo esperanza.

Cuando la esperanza se muere, sólo queda la realidad. Esa realidad que oprime, que duele y que justamente, quiere matar a la esperanza. A la realidad le encantaría que no tuviéramos esperanza.

Porque la esperanza es voluntad de avanzar, la esperanza es deseo de cambio, la esperanza es simplemente no dejar que la realidad nos aplaste o peor nos acostumbre.

Porque lo peor que nos podría pasar es considerar todo "natural", "normal", "común y corriente" porque, "diay, qué se le vaser?".

Que no se muera la esperanza. Que no triunfe la realidad.

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