El Sol y la Luna se aman, pero hay un mundo de por medio. Y entonces, cada noche el Sol se pone y va a buscar a la Luna, que cada noche sube al Cielo buscando al Sol que ahí había estado. Y el Sol la busca sobre otros mares. Y aunque nunca se encuentran, cada día el Sol se levanta, porque sabe que cada vez que se levanta, su luz llega hasta su Luna y la hace brillar.
Tengo que decirte...
Que te quise, que te quiero, que me enamoré, que te amé, que te amo...
Que dolió, duele, sufro, sufro y arde, escoce.
Que lo iba a dar todo por vos, pero vos no ibas a dar nada...Quise ir más allá de las ilusiones, más allá del "puede ser", más allá del "sería bonito".
Pero, pero, pero...Vos no.
Todos amamos, unos más, otros menos. Arriesgamos, unos sí, otros no.
Porque al final es solo amor. Y sufro por vos, sufro, me duele, arde, escoce. Pero sobreviviré. Porque nadie se ha muerto de amor.
Todos se mueren de desamor.
Yo...yo solo estoy lleno de amor por vos. Sobreviviré. Sí, solo quedo. Solo queda. Solo queda huir hacia adelante.
No es una requisitoria, no. Son solo palabras al viento, palabras. Para que el viento se las lleve y se me olvide, se nos olvide qué sufrí por vos. Porque puedo llorar, pero no hay drama.
Porque si el Sol se levanta cada día, cualquiera puede levantarse y seguir, ¿no?
Y así, te amo, lloro, sufro, pero me levanto y del amor huyo hacia adelante en busca del amor, porque al final, el amor son menos que palabras al viento, son solo palabras susurradas al oído que ni el viento oyó.
Por eso que estas palabras se las lleve el viento, que las oigan todos, pero que no vuelvan más.
Como si nadie leyera esto, como si esto hubiera sido guardado en hojas sueltas en un cajón oscuro, como si esto siguiera siendo esa oscura idea en mi cabeza. Yo, Gabo, sin más.
lunes, 21 de septiembre de 2009
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