Como si nadie leyera esto, como si esto hubiera sido guardado en hojas sueltas en un cajón oscuro, como si esto siguiera siendo esa oscura idea en mi cabeza. Yo, Gabo, sin más.

lunes, 29 de diciembre de 2008

- Es un dolor. No la aguanto. ¿Viste lo que dijo?

- Ay mae, pero no sé de que te estás quejando, parecés una güila. ¿Acaso la otra no es lo mismo?

- Sí...pero no. La otra es un dolor, pero un dolor bonito.

- Dejá de decir babosadas, ¡un dolor bonito! Eso no existe, menos cuando se habla de mujeres.

- No seas tan güevón, entendéme. Ella es un camote pero se pone así porque en el fondo es una
romántica y una idealista. Además, ¿no le has visto esos ojos de almendra? Dan ganas de
quedarse viéndola a los ojos toda la noche... ¿ Y sus...

- No mae, vos lo que estás es pepiado de esa mujer.

- ¡Nombres! ¿Vos creés que las mujeres como ella se fijan en uno? Si ella ya tiene su vida hecha. Yo vengo entrando al escenario y ella ya se está quitando el maquillaje y poniéndose los zapatos de calle. A mi me fascina, yo me vuelvo loco cuando la oigo pelear y discutir y enchicharse por cualquier babosadilla.

- Ay mae, vos estás peor de lo que pensaba. Pero entonces, ¿ se va a ir así para la casa? ¿Sin haberlo intentado?

- Completamente. Y sin remordimientos. Mejor un amor platónico que un romance amargo. O que una buena patada.

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